Jun
20
2012
Un niño, absorto y concentrado, mira fijamente una pantalla. Al lado, el padre, lo observa. Sorprendido con la capacidad de concentración que genera en su hijo la tv, le habla; “hijo, esos monos que ves volar y hacer esas cosas no son reales, existen solo en la tele”. “¿Sí?”, responde el niño, con la inocencia propia de sus cuatro años.
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